El entrenador no es únicamente entrenador entendiendo por tal al responsable de preparar física, técnica y tácticamente a los jugadores; es también un educador que explícitamente transmite una serie de valores al grupo filosofía de equipo, e implicitamente, currículum oculto, con sus actitudes y comportamientos.

También dirige a un grupo humano con unas características concretas en un marco determinado y en y en donde las relaciones interpersonales juegan un papel muy importante.

 

A la hora de evaluar las características de¡ grupo humano al que se entrena debemos de valorar, y tener muy presente, si se trabaja con un sopiogrupo o un psicogrupo.

  • El psicogrupo se caracteriza por tener una estructura externa flexible, por poseer unas normas asumidas tácitamente por sus miembros, por ser las relaciones personales subjetivas, y por ser sus miembros son sustituibles. Las funciones de cada uno de los integrantes son asumidas sin existir una imposición externa. El trabajo de técnico está próximo al de un animador sociodeportivo.
  • El sociogrupo se caracteriza porque es el entrenador el que asigna e impone roles. La estructura externa de¡ equipo es determinada a y flexible, los miembros son sustituibles, las normas son expresas, y las relaciones objetivas. El entrenador ejerce de entrenador.

Un entrenador ejerce de entrenador cuando es capaz de extraer el máximo partido de cada uno de los integrantes del equipo, independientemente de las características del grupo al que pertenezcan y asumiendo los jugadores una serie de compromisos, y objetivos. Cada uno debe aportar en la medida de sus posibilidades aquello que le es demandado.

La asignación de roles es vital en un equipo. No todo el mundo puede jugar cuarenta minutos, de la misma forma que son muy pocos los jugadores capacitados para jugarse los balones decisivos. Cada uno de los miembros de una plantilla debe tener muy claro cuál es su papel en la obra. Si todo el mundo respeta y realiza su trabajo, es posible que los resultados no acompañen, pero al menos la armonía del vestuario será más acorde. Y de ello es responsable el entrenador.

Para que un equipo funcione no basta tan solo con disponer de un campo, un balón y grupo de jugadores. Entrenar es mucho más complicado que todo eso y existen una serie de premisas que debemos de tener presentes para no cometer errores.

En primer lugar los jugadores deben de ser conscientes que el trabajo del entrenador es tan importante como el suyo. Y de la misma forma que nosotros respetamos, valoramos, entendernos, y apreciamos sus esfuerzos, virtudes, limitaciones y defectos, ellos deben saber entender los nuestros. Es por ello que debemos de exigir a todos los integrantes de la plantilla, que todas y cada una de sus acciones estén presididas por la motivación y la concentración. Estas dos cualidades son imprescindibles en cualquier actividad laboral, lúdica o deportiva. La vida es entre otras cosas lucha, motivación, y concentración. Vida y baloncesto no se siente ajenas.

Las dos cualidades antes enunciadas, motivación y concentración, no son más que el reflejo de los Hábitos. El jugador debe respetar las normas básicas de disciplina que rigen la preparación de¡ equipo. La responsabilidad para entrenar y competir en condiciones óptimas, de ahí la importancia de la forma de vivir (el llamado entrenamiento invisible), y sabiendo valorar lo colectivo (proceso de socialización del individuo).

Hemos de tener en cuenta que si bien es en el campo y en el transcurso de los partidos es donde se demuestra, se exhibe y se transmite el valor de un equipo, esta valía se prepara en todos y cada uno de los entrenamientos.